Entre Ríos: Ponen en valor el Circuito de las Colonias Judías

20/Abr/2016

Clarín, Por Cristian Sirouyan

Entre Ríos: Ponen en valor el Circuito de las Colonias Judías

El Ministerio de Turismo de Entre Ríos
anunció una serie de acciones para poner en valor el Circuito de las Colonias
Judías, un magnífico paseo de unos 70 kilómetros a lo largo de la ruta 20 –en
la región central de la provincia– desde Basavilbaso hasta Villaguay y que
también abarca los pueblos rurales Villa Domínguez, San Gregorio, Villa Clara,
Ingeniero Sajaroff y Carmel.
Según señalaron el ministro Adrián Fuertes
y dirigentes de las comunidades judías locales, habrá mejoras en la
infraestructura que complementa los sitios históricos, serán renovadas la
señalética y la cartelería informativa, se diseñará nueva folletería y se
organizarán actividades promocionales. “Se trata de una propuesta original, vinculada
a las raíces y al conocimiento de nuestra historia y cultura, con la que nadie
puede competir porque es un proceso único”, subrayó Fuertes.
La sinagoga de Colonia Carmel, de comienzos
del siglo XX.
El funcionario refiere a la iniciativa
impulsada por el barón Mauricio de Hirsch y llevada adelante por la Jewish
Colonization Association entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX,
cuando inmigrantes judíos llegaron a Entre Ríos desde de Ucrania, Polonia y
Bielorrusia, para iniciar su gesta como colonos dedicados a la agricultura.
Huían del terror impuesto por el zar Alejandro II en la “Zona de residencia de
judíos ortodoxos”.
La historia y el rico legado de esos
pioneros se perciben con fuerza en las escalas del Circuito Judío de Entre
Ríos. El modelo de los primeros asentamientos fueron las aldeas rusas de
entonces. En las afueras de Basavilbaso, de la primitiva Colonia Lucienville se
mantiene en pie desde 1895 la sinagoga-rancho Novibuco I. La primera escala del
recorrido por el pasado entrerriano también conserva la sede de Agrícola
Lucienville –la primera cooperativa de Sudamérica–, las sinagogas Beith Abraham
(ianugurada en 1917) y Tefila L’Moisés (construida en 1912), el Cementerio
Israelita de la Colonia N° 1 y la casa de 1898 de León Borodovsky, más conocido
como “El gaucho judío”.
Visita guiada al Museo Judío de Entre Ríos,
en Concordia.
A su vez, en Villaguay se puede visitar la
sede de la Asociación Israelita Argentina, donde se guardan libros en idish,
hebreo y español junto a antiguos diarios y revistas. Allí funciona la Escuela
Hebrea para niños y jóvenes y se organizan eventos sociales y culturales y
celebraciones religiosas. Villa Clara ofrece a los turistas el Cementerio
Israelita Clara-Bélez, el Museo Histórico Regional y una sinagoga. También hay
cementerios judíos en Carmel (además de una sinagoga) y en Ingeniero Sajaroff.
Es imperdible el templo levantado con paredes de ladrillo y barro y techo a dos
aguas en San Gregorio. Esa reliquia de 1893 convive con un cementerio judío y
la Casa del Administrador de la primitiva colonia. El itinerario continúa en
Villa Domínguez con el hospital Noé Yarcho (en homenaje al primer médico que
llegó con los contingentes de colonos), una sinagoga, el Museo y Archivo
Histórico Regional de las Colonias y el Galpón-hotel de los Inmigrantes.
Museo Judío de Entre Ríos, en Concordia.
Aunque alejado del
circuito tradicional que suelen transitar los turistas, el recorrido no debería
pasar por alto las muy completas cuatro salas del Museo Judío de Entre Ríos. El
lugar y la historia de los judíos de Entre Ríos se tornan aún más interesantes
si uno tiene el privilegio de ser guiado por Adolfo “Nito” Goskin, un eximio
conocedor de las peripecias que padecieron su familia y sus antepasados.
Indefectiblemente, en algún momento de su relato, el guía destaca “mi colonia”
para referirse a Santa Isabel, 42 kilómetros al sur de Concordia, donde se
establecieron sus abuelos inmigrantes y nació él.